Derechos Humanos

Nuestra inspiración cristiana nos lleva a proclamar los Derechos Humanos, como un criterio ético y jurídico de la humanidad. En este sentido, pensamos que las sociedades deben generar una cultura de los Derechos Humanos, en la que cada ciudadano se sienta reconocido como un legítimo otro en la convivencia social.

Los Derechos Humanos, según nuestra visión, son superiores y anteriores al Estado y emanan de la naturaleza propia del hombre. Por ello el Estado debe reconocerlos, ampararlos y establecer medios eficaces para garantizar su pleno ejercicio.

Entendemos además, que junto al reconocimiento de los derechos políticos se impone una profundización de los derechos sociales y económicos. Por otra parte, también aspiramos a una profundización de los derechos de las familias y las comunidades, además de la consagración de los derechos de los pueblos, que incluye entre otros, el derecho al desarrollo, a la paz, y al medio ambiente.

“Nuestra región está marcada profundamente por grandes injusticias que atentan contra la calidad de vida de sus habitantes. Hay un desprecio generalizado de la dignidad de la persona y de sus derechos fundamentales. Vemos crecer con angustia una cultura de la muerte generadora de violencia, y de graves problemas de contracepción y aborto, que destruyen los tejidos sociales y ambientales, reduciendo nuestros pueblos a situaciones extremas de sobrevivencia” (Conclusiones del XIII Congreso Latinoamericano y del Caribe de Cáritas, 1994)

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