El desarrollo de las personas y del medio en que viven tiene implicancias económicas, sociales, culturales y políticas. La integración armónica de todos estos elementos se denomina “desarrollo integral”. Por medio de éste, no se debe promover un “más tener” o un “más hacer”, sino lograr un “más ser” o un “más vivir” en cada hombre, en todas sus dimensiones como hombre y en todos los hombres.

Ello supone nuestra defensa por un “desarrollo a escala humana”, cuyo postulado básico es que el desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos.

La calidad de vida, que dependerá de la forma en que la persona satisfaga sus múltiples necesidades, debería tener más peso que la medición parcializada de cosas, como el PBI.

Afirmamos que el objetivo del desarrollo económico debe ser crear las condiciones para el desarrollo integral de la persona humana.

“El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre”. (S.S. Pablo VI, 1967).

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