Justicia Social

Desde la dimensión material, la justicia social debe crear el ámbito necesario para que las demandas básicas como son alimento, vivienda, vestido, salud, educación y protección social se vean satisfechas.

Ante pueblos con carencias tan grandes como los nuestros, sin los elementos materiales que le permitan vivir dignamente, alimentarse, tener salud, poseer vivienda y disfrutar de todos los instrumentos elementales para su desarrollo, es difícil incluso concebir la efectiva acción de la justicia.

En la dimensión cultural y espiritual, la justicia social debe garantizar los derechos irrenunciables del ser humano: educación, formación, desarrollo intelectual, uso de la ciencia y la tecnología y respeto a las manifestaciones propias de cada realidad étnico-cultural.

“A cada cual, por consiguiente, debe dársele lo suyo en la distribución de los bienes, siendo necesario que la partición de los bienes creados se revoque y se ajuste a las normas del bien común o de la justicia social, pues cualquier persona sensata ve cuán gravísimo trastorno acarrea consigo esta enorme diferencia actual entre unos pocos cargados de fabulosas riquezas y la incontable multitud de los necesitados”. (Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno, 1931).

“La justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera” y constituye “el núcleo de nuestra misión global para promover el desarrollo y la dignidad humana”. (Naciones Unidas al proclamar el 20 de febrero como Día Mundial de la Justicia Social, 2007).

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