Con una visión de la persona que comprende todos sus aspectos —físicos, intelectuales y espirituales—, buscamos contribuir a que en la política se contemple al hombre todas sus dimensiones y hacer de nuestra acción política una herramienta al servicio del desarrollo de todas sus potencialidades.

La realización integral de la persona humana se logra fundamentalmente en la vida en comunidad. Por tanto la persona no es mera individualidad ni mera célula de un organismo. La sociedad, el Estado, la economía y el gobierno siempre deberán estar orientados a promover el desarrollo integral de la persona y no hay prioridad por encima del ser humano.

El hombre, compuesto de cuerpo material y alma espiritual, debe estar por encima de los animales, maquinarias y otros instrumentos materiales, porque el hombre (género humano: hombre y mujer), está hecho a semejanza de Dios, además redimido por Jesucristo

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